Una familia multigeneracional, con una sonrisa en el rostro, posa junta en un luminoso pasillo del hospital.

Toda una vida dedicada a la atención compasiva

Para la familia Sachi, el Hospital Markham Stouffville les ha acompañado en algunos de los momentos más importantes de su vida, incluidos los más difíciles.

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Oak Valley HealthEl Hospital Markham Stouffville (MSH) ha formado parte de tres momentos especiales para la familia Sachi. Su hija Kyra, de siete años, y su hijo Myan, de cinco, vinieron al mundo en el Centro Familiar Stollery para el Parto y la Infancia. Sin embargo, su hija menor, Kayal, de tres años, tenía otros planes.

«Kayal llegó antes de tiempo», cuenta su madre, Keerthika Logendran. «Nació en nuestra casa, con la ayuda de los paramédicos, antes de que llegáramos al hospital. Aunque supongo que, sobre el papel, también nació en el MSH».

Mientras criaban a sus tres hijos en un hogar ajetreado y multigeneracional, contar con un hospital comunitario en el que poder confiar ha supuesto una gran diferencia en la atención sanitaria de toda la familia. Desde intervenciones rutinarias y cuidados especializados para sus abuelos hasta las visitas a las consultas pediátricas del hospital para los niños, la familia Sachi ha confiado en el MSH en todas las etapas de la vida.

«Creo que entre mis padres, mi mujer, yo y los niños, todos hemos utilizado los servicios», afirma el padre, Sen Sachi.

«Es como estar en casa», añade Rajes Sachi, la madre de Sen. «Siempre pienso que, aunque sea un hospital grande, todo el mundo te recibe con una sonrisa cuando te ven».

Esperanza en tiempos de incertidumbre

La confianza de Sen en nuestro hospital tiene su origen en uno de los momentos más difíciles que ha vivido la familia Sachi. Durante la primera ola de la pandemia de COVID-19, en la primavera de 2020, Sen y su padre, Sachi Kathiresu, recibieron en el MSH una atención médica que les salvó la vida.  

«Mi padre estaba en un programa de rehabilitación de 90 días en un centro de cuidados de larga duración. Lo traje a casa antes de lo previsto por la preocupación que me causaba la pandemia, sin saber que tenía COVID», recuerda Sen.

El padre de Sen ingresó en el MSH, donde fue sometido a una estrecha vigilancia. Poco después, Sen comenzó a presentar síntomas y también fue ingresado. Cuando los niveles de oxígeno de Sen descendieron, hubo que intubarlo y conectarlo a un respirador en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital.

«Lo recuerdo un poco borroso», dice Sen. «Estar en la UCI fue muy angustioso. Mi médica era la Dra. Subarna Thirugnanam. Me dijo: “No te preocupes, estamos contigo. Los médicos de aquí son increíbles”. Es lo último que recuerdo, aparte de haber hablado con mi familia».

A pesar de la incertidumbre que rodeaba los primeros días de la pandemia y de la gravedad de su enfermedad, tanto Sen como su padre se recuperaron por completo. «Al salir de eso, las enfermeras fueron maravillosas. Muchísimas gracias a las enfermeras», afirma Sen.  

Hay toda una historia ahí con nuestra familia, y esa seguridad de que nos van a cuidar.

Cada etapa de la vida

El padre de Sen volvería al hospital cuatro años más tarde, esta vez para recibir atención cardíaca. Tras un electrocardiograma —una prueba que registra las señales eléctricas del corazón—, se descubrió que Sachi también necesitaba una angiografía. Gracias a la atención integrada que ofrece el Oak Valley Health a través de su red de colaboraciones, fue trasladado a un hospital cercano para someterse a la intervención y, posteriormente, regresó al MSH para continuar con el seguimiento.  

Rajes, que ha estado al lado de su marido en todo momento, se hace eco del agradecimiento de su hijo hacia los numerosos equipos que contribuyeron a que recibieran una atención impecable. «Todos nos trataron de maravilla: los médicos, las enfermeras y, sobre todo, el personal de limpieza, al que no siempre se le da las gracias», señala.

Rajes también recibió el tratamiento que necesitaba en el MSH en septiembre de 2025, cuando se sometió a una intervención quirúrgica en la rodilla. La intervención, realizada por el Dr. David Santone, cirujano ortopédico, fue un éxito y su proceso de recuperación transcurrió sin complicaciones.  

«Tenía a mucha gente a mi alrededor, mucha gente que me ayudaba», cuenta Rajes. «A la mañana siguiente, me desperté en el hospital y el fisioterapeuta ya estaba listo para empezar con mis ejercicios».  

Hoy en día, Rajes disfruta haciendo ejercicio regularmente con un grupo de senderismo y nadando en el Centro Comunitario de Cornell. «Mis padres están muy ocupados», comenta Sen. «Son muy activos».

Contribuir a la sociedad a través de Aram

Como miembros activos de la comunidad, los Sachi esperan contribuir a construir un futuro más sólido para la asistencia sanitaria compartiendo su mosaico de historias con el fin de dar a conocer el hospital. Su compromiso con el MSH tiene su origen en la práctica del «aram», una filosofía tamil centrada en la bondad, la generosidad y el hacer el bien a los demás.  

«Para mí, “aram” significa que, si tienes algo, puedes compartirlo con los demás», afirma Rajes.  

Sen se tomó muy en serio la lección de su madre y decidió llevarla siempre consigo haciéndose un tatuaje. «Mi madre estaba allí y le pedí que me diera solo una palabra para recordar dentro de 30 años», explica, mostrando con orgullo el tatuaje que lleva en el brazo.

El espíritu de Aram une a la amplia comunidad de colaboradores de la Fundación MSH. Cada donación, sea cual sea su cuantía, contribuye a que más familias como los Sachi puedan acceder a nuevos equipos, servicios y oportunidades para recibir una mejor atención más cerca de casa.  

«Creo que este es uno de los mejores hospitales y me encantaría que siguiera creciendo», afirma Sen. «Estamos muy agradecidos a la fundación y a sus donantes, que lo hacen posible».

Artículo de

Sen Sachi

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